El rigor en el género Steampunk


Páramos Lejanos, una novela de Josué Ramos
Hoy tengo el honor de compartir con vosotros un estupendo artículo del escritor Josué Ramos, autor conocido por sus novelas de literatura fantástica, con especial atención al género steampunk. Entre ellas se encuentran Lendaria, Ecos de Voces Lejanas y Páramos Lejanos.  
 Cito textualmente: 

El género Steampunk es un retrofuturismo, es decir, un tipo de narración que reinventa el pasado; en este caso, el período que abarca desde mediados del siglo XIX hasta el inicio de la I Guerra Mundial, aproximadamente. Como su propio nombre indica, la época en la que la tecnología punta estaba basada en el vapor (steam, en inglés). Uno de sus mayores atractivos reside en lo visual que resulta —como lo son las narraciones de Julio Verne, por ejemplo—  y en lo bien que se lo puede pasar uno mezclando historia, ciencia y fantasía en un XIX alternativo.

Sin embargo, ahí reside también la primera y más grande trampa del Steampunk: podrías perderte en interminables descripciones de maquinarias alucinantes y aparatos sorprendentes que ojalá hubiesen existido. Sí, Julio Verne lo hacía, pero con una coherencia increíble, y sin dejar de lado la historia que quería contar.

En el caso del escritor actual, debería tomar la misma base que Verne. Claro, no tienes que pararte a crear un Nautilus con el mismo detalle que él lo hizo, pero como autor necesitas que tu historia sea, como mínimo, verosímil. Y, desde luego, meter ciencia e historia en la ecuación te va a obligar a documentarte un poco antes de lanzarte. (Josué Ramos)

En el caso de la historia, la ucronía te permitirá jugar con la historia para reinventarla a tu antojo, pero los cambios que hagas deben ser creíbles dentro del contexto en el que te estás metiendo. Imagina, por ejemplo, que quieres establecer una ucronía dentro de la historia de España. ¿No deberías documentarte sobre aquel momento concreto, el peso del país en el contexto histórico, sus costumbres, etc.? ¿Y si se te ocurre contar un atentado contra el rey y se te da por escoger un año bajo gobierno republicano? Y, en caso de que atines y hubiese rey, ¿quién era? ¿De qué familia? ¿Quién habría querido atentar contra él en aquel momento?

Si te metes con la ciencia, otro tanto de lo mismo. Como siempre, en el caso de un escritor, el proceso de documentación será vital.
Lo mejor del Steampunk, desde mi punto de vista, es poder hablar sobre los problemas del siglo XXI usando el XIX como metáfora. Si tenemos en mente que es un subgénero que nació en los años 80 como hijo del ciberpunk, tendremos muy en cuenta cómo usar el sufijo -punk. Para el ciberpunk, el futuro se veía como un mundo en el que la tecnología llegaba a un punto máximo, mientras que las relaciones sociales caían al mínimo. El Steampunk hace lo mismo matizando que la tecnología que utiliza es la que se usaba en el siglo XIX, no todo es fuegos artificiales.
Así pues, no debes olvidar qué quieres contar y a dónde te va a llevar ese -punk, como hacía el ciberpunk de los 80. Recuerda que será muy difícil mantener el equilibro entre steam y punk; creo, de hecho, que ahí está el principal desafío de este género.
Pero cuando nos topamos con una historia que lo logra, eso sí es auténtico Steampunk.


Pues creo que ha quedado bastante claro. Muchas gracias, Josué, por tu aportación.
Así que, si eres escritor y te propones trabajar en alguna novela de género fantástico, espero que pongas especial atención al rigor, pues como hemos visto a lo largo de estas semanas, será lo que dará calidad a tu obra y lo que hará que el componente fantástico adquiera verosimilitud. La semana que viene cambiamos de tema con un nuevo artículo: ¿Qué se cuenta o cómo se cuenta? ¡Hasta entonces!





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