El rigor histórico en la literatura fantástica


Un astronauta en la fachada de la Catedral de Salamanca
Desde hace un par de semanas estoy tratando el tema del rigor en la literatura fantástica como un indicador de calidad en este tipo de narrativa. Pues bien, hoy le toca el turno a la cronología, al momento histórico que un autor escoge para desarrollar su novela.
Empezaré por el género fantasy, conocido también como Fantasía Épica o Fantasía Medieval, por no entrar en las muchas y diferentes vertientes del mismo. Bajo esta etiqueta todos los que me leáis ahora mismo identificaréis obras como Juego de Tronos o El Nombre del Viento, por poner un ejemplo, ya que actualmente están en boca de todos, lectores o no de este género. En realidad, muchos consideran que fue El Señor de los Anillos la obra cumbre que inauguró esta clase de literatura, y que luego llegaron sagas célebres como Dragon Lance o Reinos Olvidados. En cualquier caso, todas y cada una de ellas se basan históricamente a la Edad Media europea.
Al margen de los ecos mitológicos o fantásticos con que se enriquecen estas obras, el momento histórico escogido por los autores ha de guardar un importante parecido con la realidad para que el conjunto narrativo en sí no sea incongruente. Recuerda siempre que las incongruencias dan a una novela un aspecto inmaduro, poco elaborado, en ocasiones infantil y, además, dicen muy poco a favor del escritor que hay detrás. 
Un autor que quiere escribir Fantasía Épica en un entorno de castillos y grandes señores feudales ha de estar bien documentado sobre la forma de vivir y las costrumbres medievales, no tanto sobre el aspecto externo que puede tener una ciudadela medieval (pues eso es algo que todos, más o menos, dominamos gracias a las clases de Ciencias Sociales del instituto) sino, sobre todo, respecto al funcionamiento de las sociedades o incluso a la ornamentación interna de los edificios, ya que esto último nos habla mucho del momento histórico en que viven los personajes.
Conviene cuidar tanto los útiles de cocina empleados en una taberna (y hacer una ligera referencia al material de que están hechos) como los oficios de los personajes. Escoge para tus personajes oficios asegurándote de que existían ya en la época que has determinado como escenario. Haz lo mismo con el uso de instrumentos musicales, pues los hay muy antiguos pero también muy modernos, como el acordeón, que no vio la luz hasta el siglo XIX. Cuida igualmente las relaciones entre los personajes, ya que en la Edad Media los tratos de cortesía entre gentes de diferente clase social eran fundamentales. Y si desarrollas campañas militares, asegúrate de acertar con las estrategias de batalla, con el tipo de armas, con los metales empleados.
Puede que, tras leer todo esto, estés pensando: "Entonces, si es necesario guardar tanto parecido con la realidad, ¿dónde diablos está el componente fantástico?". Pues bien: 
El componente fantástico está donde tú quieras siempre y cuando encaje de forma armónica con un referente real, pues eso es, precisamente, lo que lo hace fantástico, llamativo, mágico. 
En un escenario históricamente bien definido será donde tú puedas vulnerar la realidad en determinados aspectos para que tu aportación fantástica se perciba creíble. Es como echar en un guiso una pizca de sal. Si te pasas, es incomible.
Por ejemplo, si en tu novela de fantasía los hijos de los campesinos estudian en escuelas (algo que ha distado mucho de la realidad hasta entrado el siglo XX), haz cierto hincapié sobre el hecho, aporta, al menos, una pequeña explicación basada en un suceso histórico ficticio ocurrido en tu mundo. Si los personajes femeninos de tu historia participan de forma lícita y como cosa normal en justas de caballeros, puedes elaborar una pequeña leyenda que justifique dicha costumbre, ya que, como sabrás, esto no estaba permitido a las mujeres ni por asomo en la Edad Media de verdad.
Integra los aspectos mágicos en un momento histórico verídico de una manera natural, sin forzarlos o aportando las explicaciones necesarias para que el lector sepa por qué ciertos aspectos de tu mundo son así, como tú quieres que sean. Y si en un momento dado has de hacer una ruptura radical y colocar un vehículo a motor en medio de un feudo, dale una buena explicación.
La semana que viene continuaremos con el rigor, pero esta vez viajamos al futuro, así que hablaremos de rigor histórico en la novela de Ciencia Ficción. Espero que mi artículo os haya aportado mucho. ¡Hasta la próxima!

Comentarios

Entradas populares de este blog

El día que decidí ser escritora

El rigor en el género Steampunk