El día que decidí ser escritora




Mi nombre es Minerva y soy lo que siempre quise ser: escritora. ¿Que cómo lo he hecho? Queriendo, leyendo, perseverando, luchando, formándome, escribiendo... y trabajando.
“El talento no es nada. Hay demasiado talento, hay talento por todas partes... trabajar, trabaja, mátate a trabajar”.
Charles Chaplin

Desde que era pequeña escribía cuentos, poesías, pequeñas novelas, hasta hacía cómics. Soñaba con tener algún día mi propio sello editorial y esto ocupaba horas y horas de mis ratos de juego.

Jamás dejé de escribir. Era algo que daba forma a mi imaginación, siempre sumida en mundos fantásticos e influenciada por historias llenas de mitología de todas las clases, de hadas, de dragones, de magos, de caballeros... En mi instituto, de hecho, gané todos los concursos literarios hasta que me marché a la universidad. Y entonces comencé a estudiar filología movida por una intensa vocación por la literatura y la lengua, ambas a mi parecer igual de importantes, complementarias.

Durante todo este tiempo muchas historias se fraguaron en mi mente, hecho por el que comencé a escribir mis novelas, siempre esperando a que alguna editorial les diera salida, pero ese momento no llegó. Muchas veces me quedé a punto, aunque siempre en el último momento algo se torcía. Así que comencé a darle vueltas a la idea de sacar a la luz todos esos cientos y cientos de páginas que estaban condenados a morir en una carpeta de mi PC. Y de este modo fue como cogí las riendas de mi proyecto y, gracias a mi formación como filóloga y editora, me puse en marcha.

Después de dos años y con 10 libros publicados, los jueces más duros, que son los lectores, me han permitido hacerme un hueco en el mundo editorial. Y aquí sigo, preparando ya mis proyectos para 2018.

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