Cómo se hizo La Reina de los Cuervos



El cuento de Los Tres Cuervos me cautivó desde el momento en que lo conocí. Tanto es así que podéis comprobar qué imagen tengo puesta en la cabecera de mi blog y de mi perfil de Facebook, una imagen que se gesta en esta otra de aquí arriba, en esas manchas de pintura.
 En realidad, me apasionan los cuentos folklóricos y me fascina la magia de los cuervos y su simbolismo en las mitologías del Norte de Europa, así que esta historia me pareció una excusa más que buena para materializar el álbum ilustrado La Reina de los Cuervos junto al ilustrador Diego A. Bartolomé.
He de decir, antes de continuar, que soy una defensora a ultranza de los cuentos populares en versión original, y que me preocupan especialmente las versiones suavizadas que se dan de los mismos, ya que desconozco hasta qué punto esto puede provocar que se nos pierdan en el tiempo las auténticas por caer en desuso. No obstante, y puesto que esto es harina de otro costal y lo trataré en otro post, tan solo os diré que en este proyecto quisimos adaptar la historia con el máximo respeto y fidelidad posible a aquellas partes que considerábamos más oscuras, trágicas o dramáticas, y es por ello que concebimos un álbum ilustrado no infantil, que no por ello inadecuado para leer a niños en función de su nivel de madurez.
 El trabajo en equipo junto a Diego fue divertidísimo y precioso a la vez que fascinante. En cuanto recibió el texto de mi mano, Diego visualizó las escenas que lo ilustrarían y comenzó a darles vida al estilo artesanal, con acuarela y grafito, “manchándose las manos”, como él mismo dice.
El color utilizado en las plumas de los cuervos fue lo que aportó al álbum entero el matiz que poseería,  melancólico y misterioso. Esto determinó el color de muchos otros elementos, incluidos los vestidos de la protagonista. Como contraste, decidimos que fuera pelirroja, color con el que también se pintan las hojas secas y los troncos de los árboles en las escenas que transcurren en los bosques, o el fuego en las imágenes del final. Por otro lado, los momentos claramente dramáticos son rojos. De este modo, la paleta de colores utilizada se mueve siempre en los mismos tonos, ocre, rojo y negro, dando al conjunto del álbum un toque armónico y homogéneo, como si se tratara de una canción cantada con los acordes adecuados.
Otro de los aspectos que más me gustó fue el simbolismo de las imágenes, que lo hay y mucho si sois buenos observadores, especialmente el de las flores (esto viene de mis estudios en Fitoterapia). En todo momento, la protagonista es representada mediante la amapola, flor sedante pero inofensiva, humilde y salvaje a la vez, capaz de crecer sola y sin cuidado alguno en medio de un campo de trigo, marcando la diferencia con su desafiante color rojo. La antagonista está representada, sin embargo, por el eléboro negro, una de las flores más letales que crecen en Europa, muy utilizada en la antigua brujería.
La experiencia de ir recibiendo los bocetos y las ilustraciones e ir viendo poco a poco cómo se materializaba este cuento en papel fue, a nivel artístico, de lo mejor que me ha pasado como escritora. Fue en octubre de 2017 cuando este álbum llegaba a nosotros en formato tapa dura, disponible en Editorial Tres Inviernos, en Amazon o en librerías. Podéis echarle un vistazo aquí http://editorialtresinviernos.com/es/album_ilustrado/invierno_tardio/17/la_reina_de_los_cuervos 
tanto si queréis ver una muestra en PDF o ver el booktrailer promocional que hicimos con música original de Daniel García Bardo. La magia de los cuervos no os dejará indiferentes.






Cuentan que pasaron los años, que sus hijos crecieron, que ella fue reina. Pero los cuervos del lugar la acompañaron por siempre y la colmaron de buenos consejos. Por ese motivo se la llamó la reina de los cuervos.

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