Aventura, magia y romance en la luna escondida



La Luna Escondida fue la primera novela larga que escribí. Sucedió cuando tenía 20 años, estudiaba Filología en la Universidad y trabajaba en un despacho de pan a tiempo parcial. Durante los viajes en autobús cruzando la ciudad de punta a punta y entre barras de pan cuando la tienda se vaciaba de clientes, de vez en cuando me daba tiempo a sacar mi libreta y escribía. Y en esa tesitura creé la historia de Órzum Gordolobo y de la maldición de Zarzos, de Brial Gatuña y de Loira Flamma, de Lúa Lunazul y de su poderosa magia de la luna. Pues justo hoy, que tenemos una luna azul (consiste en tener dos lunas llenas durante el mismo mes solar y es un fenómeno que tiene lugar una vez cada dos años aproximadamente, apreciado en las tradiciones paganas), me apetece hablar de esta obra que, once años después de su creación y tras haber madurado y reposado como buen vino, fue publicada y tuvo una gran acogida entre los lectores de fantasy.
Se trata de una novela ligera basada en el periplo del héroe, por lo tanto, de estructura clásica. Órzum Gordolobo evoluciona como personaje adentrándose en el mundo de la hechicería y de las hadas para desentrañar así el misterio de la muerte de su padre y de la maldición de su aldea. Pero nada de esto ocurriría si Lúa Lunazul no se cruzara en su camino.
No voy a negar que escribí esta novela con infinito cariño, de hecho fue un regalo que le hice a mi novio (mi marido ahora) cuando regresó de su estancia en Manchester. Ahora me parece increíble verla editada y encuadernada de forma profesional, más aún siendo leída en aulas por alumnos de Enseñanza Secundaria. 

¿Sabéis lo que se siente cuando ves a dos chavales jugando a que son personajes de una novela tuya (sin que ellos se hayan dado cuenta de que los estabas mirando)? Pues eso, no tiene precio.

Lo curioso es que también muchos lectores adultos le han dado la oportunidad, y la mayoría me ha contado después lo mucho que esta novela les recordó, entre otras, a La Princesa Prometida, una obra que incluyo entre mis veneradas. Se trata, pues, de un cuento novelado para todas las edades.
Pero si tengo que resumir la esencia de La Luna Escondida, no hablaré tanto de hadas y de magos y de seres fantásticos. Más bien puedo decir que el mensaje de esta novela, esa enseñanza que se desentraña de ella casi sin que yo lo hubiese planeado, es que el valor verdadero se encuentra en los que perdonan, en los que pasan página y en los que son capaces de compadecerse de sus enemigos.
Con banda sonora de Daniel García Bardo (que podéis descargar aquí) e ilustraciones de Diego A. Bartolomé. Podéis comenzar a leer gratis en este enlace.

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